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La “prevención”, el mejor método
Todas las tecnologías o métodos tradicionales de extinción de incendios tienen el mismo problema: se aplican cuando el daño ya está hecho. Se use el medio que se use, espuma, agua nebulizada, aspersores, gas o agua, todos se activan o utilizan cuando ya se ha detectado el fuego. En otras palabras, los métodos comunes y conocidos de extinción de incendios son soluciones exclusivamente reactivas. A menudo, los daños que causan los medios de extinción son peores que los que provoca el propio fuego. Además, existen multitud de aplicaciones, como es el caso de los centros de datos, las salas de servidores, las cámaras frigoríficas, las industrias papeleras y muchas más, donde las consecuencias de usar agua o gas pueden ser desastrosas. Siempre que la electricidad aparece en escena, el uso de agua puede desencadenar situaciones realmente catastróficas. Los almacenes de grandes dimensiones, como las cámaras frigoríficas, no se pueden anegar con un depósito de gas, por ejemplo. Isolcell tiene como objetivo proporcionar una solución óptima para la mayoría de las aplicaciones antes mencionadas, que garantice la máxima seguridad impidiendo simplemente que el fuego llegue a declararse.
«Eliminar completamente el riesgo de incendio y salvaguardar a las personas, los edificios y sus contenidos ya es posible gracias a los sistemas de agotamiento de oxígeno N2 ORS® de Isolcell».


En esta fase, se genera la atmósfera baja en oxígeno. Todas nuestras técnicas de producción de atmósfera baja en oxígeno consisten en sistemas verdaderamente ecológicos: utilizamos solo el aire de la atmósfera, sin recurrir a sustancias químicas ni añadir aditivos.
La atmósfera creada se introduce en el área que se desea proteger a través de una red de distribución.
Mediante un sistema especial llamado «retículo virtual», una serie de sensores de oxígeno analiza toda el área protegida y comunica los resultados a la unidad de control, de forma tal que el ambiente permanezca bajo constante observación y monitorización.
Cuando se detecta un valor de oxígeno que se desvía del deseado, la unidad de control activa los generadores de atmósfera baja en oxígeno durante el tiempo necesario para restablecer los valores definidos. El retículo virtual y el sistema de rotación, hecho posible gracias a la modularidad de los generadores, permiten optimizar el consumo de energía y los costes de funcionamiento, puesto que hacen que los equipos se alternen de forma cíclica y se limiten las horas de funcionamiento y, por ende, el desgaste y la necesidad de mantenimiento.

Cuando hablamos del aire que respiramos, solemos referirnos inexactamente al oxígeno. Lo cierto es que el aire que todos respiramos está formado por un volumen de 78,08 % de nitrógeno y solo un volumen de 20,95 % es oxígeno (0,93 % de argón y 0,04 % de CO2). Esta proporción entre nitrógeno y oxígeno es la misma en todo el mundo, en la cima de una montaña y en el fondo del océano más profundo. El alimento que un fuego necesita para existir es el oxígeno que proporciona la naturaleza. Al modificar la atmósfera y cambiar la proporción entre estos dos ingredientes, N2 ORS® priva al fuego de la suficiente “comida” para prender. La variación de esta proporción tiene el efecto equivalente para un ser humano que estar a gran altitud o viajar en avión. En estos casos, la presión de aire desciende, la distancia entre las moléculas aumenta y la cantidad de oxígeno que se inhala en cada inspiración es menor que en atmósferas más bajas. La información relativa al acceso a las áreas protegidas se muestra en ilustraciones: